"La poesía no es más que un sistema luminoso de señales"
Texto escrito por León Felipe.
Hay una poesía que se mira, abriendo nuevos cauces de unión desde la total libertad, convirtiendo al lector en coautor en pleno uso de esa libertad, haciendo posible esta unión entre autor y receptor a través de revistas, libros, exposiciones o nuevas tecnologías como videos, páginas web, etc.
Esa poesía en la que el ojo que la mira forma parte esencial de la misma para que sea posible, sin esa mirada la obra poética quedaría inconclusa, ya que estaría envuelta en un acto de egoísmo del autor dentro de su individualismo. Coartando con ese silencio la libertad de creación que todo poema debe de tener.
La poesía visual constituye un espacio donde todo es posible, en el que se logra unir al poeta con el resto de los hombres a través de su obra a todos los niveles. Nadie conoce su propia verdad, la verdad de cada uno esta compuesta de las verdades que los demás tienen sobre él, y el poeta visual no se libra de ello, por lo que debe de entregarse por entero en todas y cada una de sus obras con la sinceridad que la obra como elemento testimonial le requiere.
El poeta visual es un testigo vivo como creador testimonial y su obra debe de estar en acorde con los signos de su tiempo histórico, dando muestra de su forma de vida, tratando de aportar nuevos conceptos de interpretación de los hechos en constante experimentación expresiva.
El poeta visual no es más que el medio, del que se sirve el poema, para llegar a su destino, como contribución al bienestar en todo su significado del hombre y del medio en que habita compartiendo espacio y tiempo con los demás hombres. Por ello, nadie tiene derecho a crear un poema y no darlo a conocer por los medios que le sean posibles, ello le permitirá al poeta visual realizarse plenamente en la medida que se entrega a través de su obra con sinceridad Quien más da, más recibe. Y el poeta visual es un creador de sentimientos cuando su obra se encuentra con la mirada del lector.
Ante un poema visual se debe que tener abierta la sensibilidad para tratar de alcanzar el máximo mensaje que su interpretación permite, quien no se sitúa en esta abertura nunca llegará a gozar del alcance del poema. El lector debe de abandonarse a la lectura abiertamente, y siempre tendrá una respuesta, cada vez diferente según su estado de ánimo, lugar o momento.
Cada poema visual tiene múltiples lecturas interpretativas en el mismo receptor y ahí radica la grandeza de la poesía que se mira.
Poesía visual como manifestación a través de imágenes de lo que el autor lleva dentro, y le es necesario compartir. Denunciando aquello que no le gusta, o exponiendo las motivaciones que le hacen vivir como un ser libre. Utilizando para transmitir su mensaje todo lo que le sea útil, con la voluntad del encuentro con el lector-receptor.
El lenguaje en la poesía visual es universal, sin limites idiomáticos, valido para todo aquel que tenga voluntad de observar y admitir su misión de lector-coautor.
Poesía visual como medio de unificación, conservando el propio criterio que enriquecerá el poema y abrirá diálogo entre el poeta y el lector.
La poesía visual es una necesidad de exteriorizar la sensibilidad que se despierta en el poeta ante todo lo que en su función de vivir experimenta.
Todo es posible en poesía visual, sólo se conocen los límites del propio poeta en su capacidad creadora. La poesía visual ha estado presente en todos los momentos de la historia, como testigo de la misma, ayudando a los hombres a su identificación con el momento vivido, para ser transmitido a las futuras generaciones con el frescor de su creación como testigo vivo, cuando se crea con el corazón.
El poeta visual nunca será un fingidor, pues en cada poema deja su experiencia, con todas sus verdades, sueños y realidades, que lo hacen un ser vivo portador de valores humanos.
Quien ama a la vida encuentra en el poema visual, la imagen de sus inquietudes y la respuesta a muchas dudas que el comportamiento humano se plantea, por la transparencia que el poeta nos ofrece en su obra. Cada poema es un mensaje directo hacía el encuentro de otras experiencias que lo enriquecerán una vez observado por el lector y este haya sacado sus propias conclusiones, que no tienen porque coincidir con la intención primitiva del poeta.
Para hacer poesía visual, tan sólo es necesario tener voluntad para ello, y dejarse llevar por el duende de la creación, asumiendo la función de poeta. Nadie queda indiferente ante un poema visual, la contemplación de este, hará que exista un antes y un después de la lectura del mismo, en el transcurrir vital del lector. Quien ama la vida, ama a la poesía visual como su medio de comunicación con los semejantes, aportando nuevos conceptos, basados en la experiencia colectiva y particular del individuo como parte fundamental de esa colectividad.
La poesía visual se debe de considerar como un genero poético propio con sus singulares características, en busca de la unidad de los hombres hacía la paz universal .
Otras referencias Bibliográficas.
"Sobre los espacios, pintar, escribir, pensar". José Luis Pardo, 1991; Publicado por Ediciones Serbal. "Orden y caos. Un estudio cultural sobre lo monstruoso en el arte". José Miguel G. Cortés, 1997; Publicado por Editorial Anagrama. "Una mirada en palabras". Alberto Corazón, 2008. Seix Barral, ensayo. "Homo Sonorus. Una antología internacional de Poesía sonora". Dmitry Bulatov, 2004.
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