TERRAZA URBANA. MÉXICO D.F. COLONIA ROMA
TÍTULO: "LOS ÁRBOLES CRECEN EN LA CIUDAD".
125X125CM MIXTA SOBRE TELA, 2009 VALENCIA.


CIERRE DE LOS CINES ASTORIA BARCELONA
TÍTULO: "YA NO HAY PELÍCULAS".
137X97CM MIXTA SOBRE TELA, 2009



TÍTULO: DESDE EL BALCÓN DE LA CASA DE MI
MADRE SÓLO VEO COCHES.
137X97CM MIXTA SOBRE TELA, VALENCIA 2009

"El pintor que repetía cuadros":
Erasé una vez... un pintor que siempre pintaba el mismo cuadro. Lo conocí hace ya algún tiempo. Era un pintor que hablaba mucho sobre las posibilidades de la diferencia en la repetición, pues él pensaba que aunque fueran iguales los cuadros encontraba que al no ser una máquina, su mano siempre marcaba la diferencia entre ellos.
Yo mantenía una intensa relación con él de correspondencia hasta que un día, al comentarle que estaba haciendo un cuento con su personaje, pues me parecía un buen motivo para hablar de él, dejó de contestarme. - ¡Qué chungo! "pensé, todo el tiempo hablando de sus cuadros y ahora que le comento lo del cuento deja de escribirme. ¿Se habrá molestado por algo?".
Insistí en localizarlo, pero no hubo forma, había desaparecido sin dejar rasto. Nada, ni siquiera una simple despedida y todo porque mi tono en el mensaje parecía ser incómodo pare él, pues a mi me llamaba mucho la atención que siempre pintara el mismo cuadro. Era como si estuviera atrapado en una espiral sin salida.

Al cabo de los años, aquella cuenta cuentos, que escribió el cuento del pintor que repetía el mismo cuadro tubo la necesidad de realizar un viaje. Uno de esos viajes que se hace porque sí, a un lugar lejano, para encontrar la inspiración.
Estando ya en otra ciudad, entró en una tienda misteriosa y en una de sus esquinas, entre un montón de objetos apilados, vio dos pequeños cuadros que parecían ser la misma imagen.
Una extraordinaria fuerza le impulsó hacia ellos y a medida que se iba acercando se iba haciendo más y más pequeña. Al principio esto le molestó e intentó combatir la fuerza impulsora girando la cabeza hacia otro lado, pero al volver la mirada hacia los cuadros comenzó un intenso hormigeo en los dedos que la condujo hacia el cuadro otra vez.
Fue entonces cuando el cosquilleo se intensificó he hizo que ella sacara una libreta de su bolsillo y empezara a escribir compulsivamente en ella.
Al final de aquel extraño texto una dedicatoria cerraba la narración: "Con todo mi cariño el pintor, estoy muerto, no me dio tiempo a despedirme".
- ¿LE GUSTAN?.- preguntó una enorme señora que estaba en el mostrador.
La cuenta cuentos se giró bruscamente.
- ¿CÓMO DIJO?. -contestó la cuenta cuentos.
- ¿SI LE GUSTAN?. -Volvió a preguntar.
Ella no salía de su asombro, todo aquello le parecía muy extraño.
-SÍ, SÍ... -Contestó asustada la joven mujer.
-Los cuadros son de un pintor que murió hace algún tiempo. Simpre pintaba el mismo cuadro.-Dijo la dependienta.
La cuenta cuentos quedó aterradada por aquella situación, pues el pintor había comunicado segundos antes su muerte a través de su libretilla de apuntes.
A pocos metros de la tienda, 10 años más tarde, en un frío locutorio dos amigos hablaban por el "chat".
Uno de ellos, le explicaba al otro que detrás de las vías del tren de su pueblo, se encontraba un precioso mirador desde donde se veía el mar. En el paisaje se daban unas condiciones extraordinarias. Desde allí siempre se observaba el mismo paisaje día tras día.
- Eso es imposible. Escribió su amigo en la pantalla.
- No, no es imposible. contestó él.
- Cuenta la historia... que un pintor que repetía siempre el mismo cuadro... y que vivía a pocos metros de la playa... iba todos los días para pintar su cuadro diario desde el mirador. Entre su casa y el mirador una enorme valla guardaba el peligro de las vías del tren. Sólo se podía franquear por un viejo paso a nivel, por el que cruzaba todos los días para pintar unos pequeños cuadros. Como su casa quedaba muy cerca de las vías del tren y a su paso el ruido era tremendo provocó que poco a poco hubiera ido perdiendo oido con los años.Un día el paso quedó bloqueado por obras de restructuración de la vía pública. Este día no pudo cruzar... pero regresando a su casa se encontró un pequeño agujero por el que se avalanzó, pues no podía dejar de pintar su cuadro. Debido a su sordera no escucho el tren y fue atropellado bruscamente.
Dice la leyenda que desde entonces el alma del pintor quedó atrapado en el paisaje y que ahora los cambios se pueden ver en sus cuadros, pero desde el mirador siempre se ve el mismo paisaje.
Fín.
TERRAZA URBANA II - MIXER MEDIUM -125 X 125 CM - 2008



TERRAZA URBANA I - MIXER MEDIUM - 125 X 125 CM - 2008